Las últimas ventanillas...

Santiago ya no tiene transporte público.El robo de la aspiración a un transporte digno se deshace en los bolsillos de los banqueros, en tecnócratas que se ocultan, en ministros que entregan en bandeja el patrimonio de la ciudadanía a empresarios rapaces. Santiago hace interminables colas para tomar micros o metros bajo la lluvia, camina cuadras y cuadras...se levanta dos horas antes y llega dos horas más tarde...Un ministro pide millones de dólares para que los dueños del transporte no nos suban los pasajes...un pequeño funcionario improvisa con palos y nylon paraderos donde no paran las micros...los parlamentarios bailan ritmos pascuences en el congreso mientras los santiaguinos empapan sus sueños en medio del aguacero de este invierno...llueve sobre Santiago...no solo lluvia...también indignidad...rabia...impotencia. Las micros amarillas ahora disfrazadas de verde no existen. Estas son fotos de personas que miran por la ventana como los de siempre les roban los sueños.